El verano es la época del año en la que más disfrutamos de nuestros relojes. La manga corta deja lucir las piezas en el pulso y los días de playa, piscina o río invitan a poner a prueba su vertiente más acuática. Sin embargo, antes de dar el salto al agua, conviene repasar un par de detalles fundamentales sobre la hermeticidad de la caja y la conservación de las correas.
1. Hermeticidad: No te fíes de los metros si el reloj es vintage
Que la esfera de tu reloj marque 100 m o 200 m no garantiza que hoy sea resistente al agua si han pasado años desde su última revisión. El paso del tiempo y los cambios de temperatura degradan los polímeros de las juntas de estanqueidad.
- Prueba de estanqueidad previa: Si tienes un modelo vintage o una pieza que lleva años sin mojarse, llévala a tu relojero para un test de presión antes de meterte al agua.
- Atención a la corona: Puede parecer básico, pero asegúrate siempre de que la corona esté completamente roscada o presionada hasta el fondo antes de entrar al mar o la piscina.
- Mantenimiento de juntas (gaskets): Si cambias las juntas tú mismo, asegúrate de utilizar repuestos originales y no olvides la junta de la corona. Limpia perfectamente la superficie de asiento e hidrata la junta con silicona líquida neutra antes de montarla para asegurar su estanqueidad y evitar que se pille al cerrar la tapa.
2. Correas de Piel: Mejor guardadas en el cajón
La combinación de sudor, calor y agua salada destruye la piel en cuestión de semanas. El sudor cristaliza dentro de los poros al secarse, volviendo el cuero rígido y propicio a rajarse.
Durante la temporada estival, lo ideal es retirar las correas de piel, limpiarlas con un paño húmedo, dejarlas secar a la sombra y guardarlas en un lugar fresco hasta el otoño. Si necesitas limpiarlas o hidratarlas, utiliza productos específicos para pieles finas; evita la crema Nivea o la grasa de caballo estándar si no quieres oscurecer el tono original del cuero.
3. Correas de Caucho: Limpieza e Hidratación para Evitar Grietas
El caucho es el material estrella para la temporada estival gracias a su resistencia total al agua. Sin embargo, la radiación solar directa, el cloro y la sal del mar pueden resecarlo con el tiempo, volviéndolo quebradizo.
Para alargar la vida de tus correas de caucho, aplica este mantenimiento sencillo:
- Aclarado obligatorio: Al salir del agua de mar o la piscina, lava la correa bajo el grifo con agua dulce y un poco de jabón neutro. Séquela con un paño de microfibra.
- Hidratación periódica: Aplica de vez en cuando unas gotas de aceite de vaselina, glicerina o silicona neutra sobre la correa. Masajea suavemente y retira el exceso. Esto mantendrá los elastómeros flexibles y evitará la aparición de grietas.



